Starlink, el servicio de internet satelital de SpaceX, superó los 12 millones de suscriptores individuales desde su lanzamiento en 2021. También presta servicios a aerolíneas y compañías navieras, y mantiene acuerdos con operadores como T-Mobile para conectar teléfonos en zonas sin cobertura terrestre

Ahora, SpaceX busca avanzar un paso más: construir una red móvil propia que compita con las grandes compañías de telecomunicaciones. El anuncio provocó una caída en las acciones de T-Mobile, AT&T y Verizon, aunque el impacto inmediato sobre esos negocios todavía parece acotado

Una estrategia basada en tres piezas

El plan contempla, en primer lugar, ampliar la cantidad de satélites. La empresa informó que obtuvo autorización de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos para desplegar hasta 15.000 unidades destinadas a transmitir llamadas y datos hacia teléfonos inteligentes

La cobertura orbital permite alcanzar grandes extensiones, pero presenta limitaciones en áreas densamente pobladas. Cada satélite tiene una capacidad determinada y permanece poco tiempo sobre una misma zona. Por eso, SpaceX también planea reforzar la infraestructura en tierra

Una de las propuestas consiste en incorporar pequeñas antenas móviles, conocidas como femtoceldas, a los equipos receptores que Starlink instala en hogares. Así, cada terminal podría funcionar como una estación base de alcance reducido. La compañía también prevé utilizar antenas móviles convencionales de mayor tamaño

El tercer componente es el espectro radioeléctrico. En 2025, SpaceX pagó US$19.600 millones por ancho de banda de EchoStar para sus satélites de telefonía móvil. Además, acordó comprar a Grain Management una porción de espectro de baja frecuencia, en una operación cuyo valor se estima en cerca de US$8000 millones. Esas frecuencias atraviesan mejor los edificios

Una demanda todavía pequeña

La ventaja comercial frente a las redes tradicionales aún no está definida. Un servicio capaz de funcionar en lugares remotos, como Alaska, podría resultar atractivo, pero la experiencia con T-Mobile muestra una adopción limitada

En mayo, el director ejecutivo de T-Mobile, Srinivasan Gopalan, dijo que pocos clientes habían contratado la conexión satelital y que su uso representaba apenas el 0,0002% del tráfico total de la red

Las compañías tradicionales también comenzaron a coordinarse. AT&T, T-Mobile y Verizon crearon una empresa conjunta para compartir espectro y contratar capacidad satelital de distintos proveedores, una iniciativa interpretada como una respuesta anticipada al avance de Starlink

La apuesta por un futuro automatizado

La expansión no parece orientada solamente a disputar el mercado actual de telefonía. Gwynne Shotwell, directora de operaciones de SpaceX, sostuvo en agosto que los vehículos autónomos y los robots humanoides elevarán fuertemente la demanda de conectividad

Una red móvil controlada por SpaceX podría conectar máquinas autónomas y robots de Tesla, otra compañía bajo el control de Elon Musk. Esa integración es parte de la apuesta de largo plazo, aunque sus beneficios concretos todavía no están demostrados

El proyecto se suma a una agenda amplia: SpaceX desarrolla Grok, prueba el cohete Starship, construye un complejo de lanzamiento en Luisiana, analiza centros de datos espaciales y trabaja con la NASA en un módulo de alunizaje

La diversificación exige grandes recursos. En junio, la compañía recaudó US$86.000 millones mediante una salida al mercado y luego emitió deuda por US$25.000 millones. Starlink, actualmente la principal fuente de ganancias de SpaceX, ayuda a financiar las pérdidas de otras divisiones, pero esa función también vuelve más arriesgada su próxima expansión