El Gobierno modificó su tono hacia la industria y comenzó a combinar gestos políticos con medidas financieras para contener el malestar provocado por la apertura económica y el cambio de reglas
La señal más visible ocurrió durante la conferencia anual de la Unión Industrial Argentina, donde el jefe de Gabinete, Diego Santilli, apareció en el escenario con una remera que decía “Industria argentina”. El ministro de Economía, Luis Caputo, había participado del encuentro, que incluyó anuncios de alivio tributario y financiero para el sector
Días antes, Caputo había recorrido la planta textil Algodonera del Valle, en Catamarca, junto con el gobernador Raúl Jalil y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La visita contrastó con las críticas que el presidente Javier Milei había formulado semanas atrás contra los empresarios textiles por sus precios y su falta de competitividad frente a China
Una gira para defender el RIGI
El equipo económico también inició una recorrida por distintas provincias para respaldar el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones y destacar su posible efecto sobre las industrias locales
La gira comenzó en Santa Fe y continuará, según anticipó Caputo, en la provincia de Buenos Aires y luego en Córdoba. Ambos distritos concentran una parte importante de la industria metalmecánica, uno de los sectores más afectados por la apertura
De acuerdo con Adimra, la actividad metalúrgica retrocedió 3,3% interanual en septiembre, acumuló una caída de 5,3% durante el año y registró su menor utilización de la capacidad instalada para ese mes desde 2016
El Tesoro intervino en el mercado de bonos
La estrategia oficial también se trasladó al frente financiero. El Tesoro utilizó $1,7 billones depositados en el Banco Central para recomprar bonos largos en pesos y frenar el descenso de sus precios
La operación permitió que el rendimiento de esos títulos, que había llegado a TAMAR más 11,5%, terminara la jornada en TAMAR más 10%. Como el rendimiento se mueve en sentido inverso al precio, la recompra contribuyó a sostener las cotizaciones
El objetivo declarado es intervenir cuando sea necesario para moderar la volatilidad de las tasas. Parte de los fondos será absorbida nuevamente, aunque se analiza mantener cerca de $1 billón dentro del circuito financiero por un tiempo
La medida forma parte del intento de recuperar el crédito bancario y darle margen a la actividad. El equipo económico les pide a los bancos que amplíen la oferta de préstamos
La volatilidad se adelantó
Las autoridades habían asegurado semanas atrás que no habría tensión durante el año próximo. Sin embargo, la inestabilidad ya se instaló antes de lo previsto y comenzó a afectar la confianza de los inversores
Los activos argentinos acumularon fuertes pérdidas, aunque analistas del mercado sostienen que la magnitud de las ventas no se explica por completo por los fundamentos macroeconómicos. La dificultad central, según integrantes del equipo económico, es la falta de credibilidad acumulada
La baja de los bonos también complicó la situación del préstamo repo por US$6000 millones otorgado al Banco Central por bancos internacionales y renovado hasta 2028. Como garantía se entregaron bonos soberanos en dólares, conocidos como Bonares. Debido a la caída de sus precios, las entidades acreedoras reclaman mejores garantías. La negociación continúa abierta
El contexto internacional suma presión
Los inversores también tomaron en cuenta factores externos. La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil fue utilizada como argumento para reducir posiciones argentinas
A eso se sumó el resultado de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, que provocó una caída de los principales índices de Wall Street por el temor a mayores regulaciones y menores ganancias para las empresas tecnológicas y de inteligencia artificial
Washington mantiene su atención sobre América Latina, especialmente por la competencia con China. No obstante, el mercado comenzó a dudar de la capacidad de la administración de Donald Trump para asistir a la Argentina, en particular mediante una línea de swap
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, había dicho que su país podría volver a ayudar a la Argentina si fuera necesario. El swap continúa activo, aunque los inversores parecen exigir que esa asistencia se concrete para volver a confiar
En el Congreso estadounidense persiste además el malestar de sectores demócratas con Milei. Entre los temas que podrían aparecer en las audiencias de control del nuevo Congreso figuran el financiamiento del Exim Bank y de la DFC para la Argentina, aunque la atención principal estaría puesta en Venezuela
Al mismo tiempo, el rechazo al kirchnerismo sigue funcionando como un punto de coincidencia entre sectores demócratas y republicanos favorables a Milei
Empresas en pausa
La incertidumbre ya repercute sobre las decisiones privadas. Grandes compañías con proyectos aprobados bajo el RIGI están demorando sus definiciones y adoptan una estrategia de espera
También se frenaron operaciones de compraventa que estaban en marcha. La caída de los precios dificulta las valuaciones en algunos sectores y vuelve más complejas las negociaciones
Las posibles salidas a Bolsa de Genneia y YPF Luz quedaron postergadas sin fecha. En la plaza financiera porteña, mientras tanto, se achican los negocios de los agentes y avanza la concentración: Facimex adquirió la operación de Portfolio Investment y Balanz mantiene conversaciones para comprar Zofingen
Para muchos inversores, el riesgo argentino dejó de depender únicamente del Gobierno de turno o del nivel de reservas del Banco Central. Se transformó en una categoría propia, asociada a una historia de nueve defaults, corralitos y controles cambiarios
En ese contexto, el problema más profundo para la administración de Milei no sería solo la escasez de reservas, sino la pérdida de crédito en su sentido más amplio: la dificultad para que empresas, bancos e inversores crean en las promesas oficiales y vuelvan a comprometer capital