El 12 de noviembre, Alfredo Di Costanzo, doctor en nutrición animal por la Universidad de Minnesota y profesor de extensión en sistemas de producción de carne vacuna de la Universidad de Nebraska, participará del Congreso Federal Ganadero organizado por Rosgan en la Bolsa de Comercio de Rosario
Su exposición estará centrada en el modelo ganadero de Estados Unidos y en los cambios que atraviesa la cadena mundial de carnes
Una industria global sostenida por familias pequeñas
La fortaleza del sistema estadounidense se apoya, en buena medida, en establecimientos familiares. El rodeo promedio de cría es de apenas 44 vacas y la mitad de los productores son pequeños propietarios
La producción comienza en numerosos campos de escala reducida y luego se articula con etapas de recría, engorde e industrialización de grandes dimensiones. Así, una actividad de origen artesanal y local se convirtió en una cadena competitiva a nivel internacional
El mercado se desarrolla principalmente dentro de Estados Unidos. Las exportaciones y las importaciones representan alrededor del 10% cada una
Clasificación, marmoleo y carne premium
Otro elemento central es el sistema de clasificación de la carne, creado alrededor de 1919 para establecer criterios comunes en las operaciones comerciales. De ese proceso surgieron categorías como Prime, Choice y Good, actualmente Select
En 1978 comenzó el programa Certified Angus Beef, que ganó mayor peso comercial desde 1998. La certificación ayudó a respaldar una oferta premium mediante parámetros reconocibles de calidad, marmoleo y sabor
La grasa intramuscular se volvió especialmente valorada en mercados como Japón, Corea, México y Canadá, donde algunos consumidores pagan más por cortes diferenciados
Dentro del país, sin embargo, el consumo cotidiano se concentra en la carne picada por su precio, practicidad y versatilidad. Los bifes y cortes especiales tienen una presencia más ocasional, mientras parte de esos productos de mayor valor se destina al exterior
El recambio generacional, el principal límite
Para Di Costanzo, el desafío más importante no está en la tecnología ni en los mercados, sino en la continuidad de las familias productoras
La relación con la actividad suele comenzar durante la infancia, por ejemplo mediante la crianza de un ternero que luego se presenta en el Club 4-H. La pérdida de ese vínculo temprano puede dificultar el regreso de los jóvenes al campo
Los costos elevados, la escasez de trabajadores y las dificultades para acceder a tierras complican la sucesión. El informe menciona casos de productores de 80 años con 500 vacas y sin herederos dispuestos a continuar
También ocurre que los jóvenes encuentran empleos fuera de los establecimientos, como asesores o especialistas, o que tienen interés en producir pero carecen de capital
Menos oferta y nuevas formas de integración
Con inventarios bovinos ajustados, la relación entre producción y consumo apunta a una menor disponibilidad de animales. Esta situación sostiene precios atractivos, aunque recuperar los rodeos exige tiempo, inversión y personas dispuestas a permanecer en la actividad
Ante la dificultad para aumentar rápidamente la oferta, algunos feedlots comenzaron a invertir hacia atrás en recría y producción de terneros. No se observa, por ahora, una concentración impulsada por capitales externos, sino procesos de integración dentro de las familias productoras
Otra alternativa permite el ingreso de jóvenes sin dinero mediante acuerdos basados en el trabajo. A cambio de aportar mano de obra, pueden recibir gradualmente animales o acceso a tierras y formar su propio patrimonio, aunque el proceso es lento por el alto valor de la hacienda
La experiencia estadounidense muestra una tensión central: una industria capaz de ofrecer carne reconocida en todo el mundo depende todavía de la familia que cría los terneros. La pregunta sobre quién realizará ese trabajo en el futuro se vuelve así el principal desafío del modelo