Una conversación en un semáforo de San Isidro llevó a Gerardo Bartolomé a conocer de cerca la situación de una familia del barrio Ricardo Rojas, en Tigre. El vínculo con Salvador, un hombre que pedía ayuda en esa esquina, derivó años después en un proyecto educativo
Junto con su esposa, Marcela, Bartolomé impulsó la construcción de una escuela primaria junto al colegio San Pedro Claver, vinculado con la iglesia San Juan Bautista y con la obra del padre Jaime Morea
Una escuela que crece
La familia de Salvador vivía en condiciones precarias, sin servicios básicos y con dificultades relacionadas con la escolaridad y las adicciones. A partir de ese contacto, Bartolomé y su esposa conocieron el trabajo que se desarrollaba en la zona
Cuando se puso a la venta un terreno lindero al establecimiento educativo, decidieron promover allí la construcción de una primaria. La institución tiene actualmente 225 alumnos hasta tercer grado y está en proceso de ampliación para incorporar cuarto, quinto y sexto
Bartolomé sostuvo que la educación es el primer paso para que las personas en situación de vulnerabilidad accedan a mejores oportunidades. También señaló que el empleo formal puede facilitar el acceso a una obra social, al crédito y a nuevas posibilidades de progreso
El empresario vinculó el proyecto con su propia historia. Recordó que él y Marcela estudiaron en universidades públicas y que recibieron el respaldo de la comunidad de Chacabuco cuando comenzaron con Don Mario. “Uno a uno con amor”, resumió al referirse a una enseñanza que le transmitió el padre Morea
Reclamos para el sector agropecuario
Durante su exposición, Bartolomé también cuestionó las retenciones y afirmó que desalientan las inversiones en el campo. Según planteó, sin esos derechos de exportación podrían llegar más recursos al interior para maquinaria, servicios y camiones
Además, advirtió que la falta de protección de la propiedad intelectual limita las inversiones en el desarrollo de nuevas semillas. Comparó la situación argentina con la de Brasil y mencionó que allí existen alrededor de 15 programas de mejoramiento genético, frente a los cinco o seis que tenía la Argentina algunos años atrás
El planteo se da mientras se discuten cambios en la ley de semillas, vigente desde 1973, y la eventual adhesión al tratado UPOV-91. Las empresas impulsan una mayor protección, mientras que las entidades rurales expresaron reparos
Bartolomé también reclamó inversiones para industrializar los granos y producir bioetanol y biodiésel. A la vez, destacó los avances en edición génica, biotecnología e inteligencia artificial y pidió actualizar los programas de estudio de agronomía
Don Mario fue fundada por Bartolomé en 1982, en Chacabuco, y dio origen al grupo GDM. Según la compañía, su genética está presente en el 45% de la soja sembrada en el mundo y el grupo emplea a unos 4500 trabajadores. Hace cuatro años, su hijo Ignacio asumió la conducción