Patricio Hernández construyó su recorrido entre la cancha, la formación y la enseñanza. Nacido y criado en San Nicolás, fue mediocampista, entrenador, escritor y actualmente trabaja en el área de metodología de las divisiones juveniles de Racing

A los 70 años, sostiene que el fútbol sigue siendo el gran eje de su vida. En su nuevo rol busca transmitir experiencia a los chicos y acompañar su desarrollo técnico, físico y humano

Educar con paciencia y afecto

Hernández considera que la tarea formativa exige paciencia, amabilidad y cercanía. Inspirado en el sistema preventivo de los salesianos y en las enseñanzas recibidas de su familia y de Estudiantes de La Plata, afirma que el vínculo afectivo es central para que los jóvenes aprendan

También advierte que muchos jugadores necesitan tiempo para crecer. Por eso defiende una formación que no se limite al resultado inmediato y que tenga en cuenta las diferencias entre el desarrollo cronológico y el biológico

En Racing observa, además, una responsabilidad social. Los clubes, sostiene, deben acompañar a los chicos que atraviesan dificultades y apostar por aquellos talentos que todavía no alcanzaron su desarrollo físico

Las huellas de Bilardo y Menotti

El exjugador recuerda a Carlos Bilardo como una figura decisiva durante su etapa formativa y a César Menotti como un maestro de su madurez. Del primero destaca el acompañamiento personal; del segundo, los aprendizajes técnicos vinculados con la recepción, el pase y la interpretación del juego

Para Hernández, la formación no termina al llegar a Primera División. Incluso los futbolistas experimentados pueden seguir incorporando conocimientos, una idea que intenta trasladar a los juveniles

El recuerdo de Maradona

Durante el Mundial de España 1982, Hernández compartió habitación con Diego Maradona. Según relató, el joven futbolista lo acompañó a una misa celebrada en el hotel y luego tomó su primera comunión, después de conversar con un sacerdote

Entre las anécdotas que conserva, recuerda una noche en la que Maradona hizo cinco jueguitos descalzo con una peseta y la dejó caer sobre una mesa. Para Hernández, aquella escena reflejaba la habilidad y la naturalidad de un chico que amaba la pelota

Con el paso del tiempo, dice haber elaborado la ausencia de Maradona tras visitarlo en el cementerio de San Miguel. Allí sintió que volvía a encontrarse con aquel niño apasionado por el fútbol

Una mirada sobre el fútbol argentino

Hernández valora el comportamiento de la selección argentina y destaca la humildad de Lionel Messi, Lionel Scaloni y el resto del plantel. Considera que ese modelo colectivo debería inspirar a los clubes, dirigentes, entrenadores y jugadores del fútbol local

También rechaza las divisiones rígidas entre menottismo y bilardismo. A su entender, Scaloni reunió virtudes de distintas tradiciones y construyó una expresión propia del fútbol argentino

Sobre la próxima etapa posterior a Messi, confía en la aparición de una generación importante. Cree que la experiencia europea puede aportarles preparación física, técnica y roce competitivo, aunque evita asegurar futuros títulos

Pensar antes de correr

En su trabajo con las categorías 2014 y 2015, Hernández insiste en que los chicos deben aprender a pensar antes de entrar en acción. Les propone alejarse de la jugada para imaginar qué harán cuando reciban la pelota

Su síntesis del fútbol actual es que los jugadores deben observar, decidir, recibir y pasar con mayor velocidad, porque los espacios son más reducidos. Para él, interpretar el juego resulta tan importante como correr

Su deseo final es que los clubes inviertan en sus divisiones inferiores y conviertan a cada equipo en una escuela, una representación de su barrio o de su ciudad. El fútbol, dice, fue su mejor juguete y todavía lo hace feliz