Mario Alonso Puig llega a la Argentina con Haz lo imposible, una conferencia de dos horas y media en la que combina neurociencia, plasticidad cerebral, humor y herramientas prácticas para reflexionar sobre los límites personales

Las presentaciones serán el 16 y el 18 de noviembre en Buenos Aires y el 19 en Córdoba. El objetivo, según explica, es ayudar al público a cuestionar sus creencias y descubrir nuevas posibilidades de transformación

La imagen que construimos de nosotros mismos

Puig identifica tres elementos que influyen en la manera en que una persona se desenvuelve: la autoimagen, la narrativa personal y la autoestima. La primera refiere a cómo alguien se ve; la segunda, a la historia que se cuenta sobre sí mismo; y la tercera, al valor que se asigna a partir de esas percepciones

En su visión, buena parte de la autoestima comienza a configurarse durante los primeros tres años de vida. Sin embargo, considera que ese período no determina el futuro: la neuroplasticidad permitiría modificar esas estructuras a lo largo de toda la vida

Una persona que se percibe incapaz puede interpretar las oportunidades como obstáculos y atribuir sus logros a la suerte. En cambio, una imagen personal más segura puede favorecer decisiones tomadas con mayor confianza y entusiasmo

De la cirugía al trabajo sobre la mente

Formado como médico cirujano y especializado en cirugía general y del aparato digestivo, Puig ejerció durante 26 años. Con el tiempo, la investigación en filosofía, metafísica y neurociencia, junto con su experiencia personal y el contacto con sus pacientes, lo llevaron a concentrarse en la relación entre mente, emociones y salud

Cuenta que fueron sus propios pacientes quienes lo impulsaron a compartir esas herramientas fuera del ámbito hospitalario. Desde entonces publicó 12 libros, entre ellos Reinventarse y El reto de vivir, y desarrolló programas de formación y conferencias

Las raíces de las creencias limitantes

Para explicar cómo se forman ciertos patrones, utiliza la imagen de un árbol. Los frutos representan los resultados visibles, mientras que las raíces simbolizan las creencias profundas que suelen operar fuera de la conciencia

Su propuesta consiste en trabajar sobre esas raíces mediante meditaciones específicas, la voz, la música, determinadas palabras y la atención a las sensaciones corporales. El propósito es reemplazar creencias limitantes por otras que abran nuevas posibilidades

Puig relata que, después de una conferencia en Nueva York, una joven se acercó llorando y le dijo que estaba emocionada porque había creído que la alegría ya no podía formar parte de su vida. Para él, esa experiencia ilustra el efecto de llegar a un nivel profundo de la persona

Cambiar sin culpar a los padres

El conferencista sostiene que durante los primeros años se forman aspectos importantes de la autoimagen y la autoestima, pero rechaza que esa idea se convierta en una acusación hacia los padres

En su opinión, los mensajes centrales que los hijos necesitan recibir son que están seguros, que son válidos y que son queridos profundamente. La infancia sería un punto de partida, no un destino definitivo

El diálogo interno y el círculo del miedo

Puig afirma que un pensamiento puede generar una respuesta emocional y que esa emoción puede producir cambios fisiológicos. Como ejemplo, describe un circuito en el que la idea de “no sirvo” provoca sentimientos de incapacidad, respuestas asociadas al miedo o al estrés y una confirmación de la creencia inicial

También advierte sobre el papel del crítico interior, al que define como una voz capaz de impulsar una conducta y luego castigar a la persona por haberla realizado. Expresiones como “soy un inútil” o “nunca hago nada bien” pueden, según su planteo, erosionar la autoestima

Explorar antes de juzgar

Para reinterpretar las situaciones difíciles, propone recuperar la capacidad de explorar. En lugar de etiquetar rápidamente una experiencia, sugiere observarla con mayor profundidad y preguntarse qué otros significados puede contener

También distingue entre lo imposible y lo absurdo. Recuerda su propia experiencia al intentar ingresar a la Universidad de Harvard para ejercer la medicina en Estados Unidos, un objetivo que en ese momento le presentaron como prácticamente imposible. Finalmente aprobó el examen, fue contratado por un hospital y asegura que ese proceso modificó su visión profesional y personal

Entre los caminos que pueden despertar el deseo de cambio menciona el cansancio de vivir de una determinada manera, el encuentro con una experiencia que muestra que otra vida es posible y una transformación inesperada que describe como un despertar espiritual

Una posibilidad abierta durante toda la vida

Puig sostiene que nunca es demasiado tarde para cambiar. Atribuye esa posibilidad a la neuroplasticidad y afirma que la formación de nuevas neuronas y la activación de nuevos genes continúan durante toda la vida

Al cerrar, destaca el amor y la meditación como aprendizajes cuya profundidad comprendió con el paso de los años. Entre sus recomendaciones incluye enfrentar el miedo a ser uno mismo, escuchar la ira, aceptar los errores como oportunidades de aprendizaje y recordar que la felicidad no necesariamente pertenece al terreno de lo imposible