Un músico que abrió camino
Buddy Holly fue una de las figuras más influyentes del primer rock and roll. Su estilo vocal, sus composiciones y su forma de trabajar en estudio marcaron a generaciones posteriores. Paul McCartney llegó a decir que él y John Lennon empezaron a escribir sus propias canciones por la influencia de Holly
Antes de eso, Holly ya había conquistado al público con temas como That’ll Be the Day y Peggy Sue. En pocos años pasó de tocar en Texas a convertirse en una referencia central del nuevo sonido que estaba naciendo entre Estados Unidos y el Reino Unido
De Texas al rock
Charles Hardin Holley nació el 7 de septiembre de 1936 en Lubbock, Texas. Creció en una casa donde convivían el blues, el country y el folk. Aprendió varios instrumentos desde chico y subió por primera vez a un escenario a los cinco años, en un concurso junto a sus hermanos
Su primer registro grabado apareció en 1949, cuando tenía 13 años. Durante sus inicios se movió dentro del country, hasta que un recital de Elvis Presley en 1955 lo empujó hacia el rock and roll. Desde entonces, su carrera tomó velocidad con presentaciones como solista y con The Crickets
Su propuesta llamó la atención por varias razones: incorporó instrumentos poco usuales para el género, buscó arreglos más elaborados y escribió letras con mayor sofisticación que muchos de sus contemporáneos. Aunque solo editó tres álbumes de estudio, su impacto fue enorme
La gira que lo llevó al límite
A comienzos de 1959, Holly integró la gira Winter Dance Party, junto con Waylon Jennings, Tommy Allsup, Carl Bunch, Ritchie Valens y The Big Bopper, entre otros músicos. El recorrido era agotador, con trayectos mal planificados, temperaturas extremas y un micro que terminó averiado por el frío
La situación se volvió insostenible. Holly, cansado y con ganas de llegar descansado al siguiente concierto, decidió alquilar una avioneta para viajar desde Clear Lake, Iowa, hasta Fargo, Dakota del Norte. Se trataba de un Beechcraft Bonanza con capacidad para tres pasajeros
Los lugares se definieron con una mezcla de decisiones y azar. Holly tenía su asiento asegurado. Waylon Jennings le cedió su lugar a The Big Bopper, que estaba enfermo, y el último puesto quedó para Ritchie Valens después de ganar un sorteo con moneda frente a Tommy Allsup
La madrugada del impacto
El despegue fue en la madrugada del 3 de febrero de 1959. Poco después, la aeronave perdió contacto radial. La visibilidad era tan mala que el hallazgo recién fue posible a la mañana siguiente, cuando el avión apareció estrellado en un campo de maíz, a pocos kilómetros de la pista
La investigación concluyó que la avioneta se precipitó a gran velocidad y en picada. Murieron en el acto el piloto Roger Peterson y los músicos Holly, Valens y The Big Bopper. Con el tiempo, circularon rumores sobre otras causas, pero fueron desmentidos por los investigadores
El eco de una ausencia
La muerte de Holly disparó la venta de sus discos y multiplicó los homenajes. Su último simple subió en los rankings y se reeditaron grabaciones y álbumes durante años. Más tarde, su nombre quedó instalado entre los artistas fundamentales del rock
También quedó asociado para siempre a la expresión “la noche que murió la música”, popularizada después en una canción de Don McLean. Detrás de esa frase quedó una historia trágica, la de un creador que en muy poco tiempo cambió la música popular y dejó una huella imposible de borrar