Tundu Lissu, dirigente del principal partido opositor de Tanzania, Chadema, iniciará una huelga de hambre el lunes para protestar por la supuesta negativa de las autoridades penitenciarias a permitir consultas privadas con sus abogados
Su abogado, Rugemeleza Nshala, afirmó que Lissu le comunicó la decisión durante una reunión en prisión. También dijo que le advirtió sobre los riesgos para su salud, ya que el dirigente depende de medicamentos
Según Nshala, Lissu está dispuesto a dejar de tomar la medicación. El abogado citó al dirigente: “Estoy preparado para afrontar las consecuencias, pero lucharé por el Estado de derecho”
Una orden judicial en disputa
Nshala sostuvo que las autoridades han impedido las consultas privadas pese a una orden judicial y que, en algunas ocasiones, también bloquearon por completo el acceso a Lissu
El opositor cuestionó que las decisiones judiciales que mantienen su detención sean aplicadas, mientras que la resolución destinada a proteger su comunicación con los abogados presuntamente es ignorada
Las autoridades penitenciarias, la policía y el Gobierno no habían emitido declaraciones públicas sobre la huelga anunciada
Un proceso por traición y un contexto electoral violento
Lissu fue arrestado el 9 de abril de 2025, después de participar en un mitin en favor de reformas electorales. Al día siguiente fue acusado de traición, un delito que puede conllevar la pena de muerte
Permanece detenido desde hace más de 18 meses y tiene previsto conocer el fallo definitivo el 6 de noviembre. En 2017 sobrevivió a un atentado en el que recibió 16 disparos y posteriormente pasó algunos períodos exiliado por amenazas contra su vida
En mayo de 2025 ya había iniciado otra huelga de hambre para protestar contra la obligación de comparecer ante el tribunal de forma remota en lugar de hacerlo presencialmente
Los candidatos presidenciales de los dos principales partidos opositores fueron excluidos de las elecciones de octubre de 2025. La decisión provocó protestas y episodios de violencia mortal
Una investigación contabilizó al menos 518 muertes
Una investigación sobre la violencia electoral concluyó en abril que al menos 518 personas murieron. Mohamed Chande Othman, quien presidió la pesquisa, advirtió que la cifra podía ser mayor porque algunas familias enterraron a sus allegados sin trasladar los cuerpos a las morgues
Las Naciones Unidas habían reclamado una investigación sobre los asesinatos y sobre las denuncias de que la policía retiró cuerpos de las morgues y los trasladó a lugares desconocidos
Chadema calculó que las muertes rondaban las 2.000, pero las Naciones Unidas indicaron que no podían verificar esa cifra debido a la inseguridad y al corte de internet registrado durante el período electoral