Jason Reding Quiñones, fiscal federal para el Distrito Sur de Florida, renunció a su cargo junto con John Eisenberg, responsable de la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia. La salida de ambos fue comunicada el viernes

Quiñones supervisaba la investigación conocida como la “gran conspiración”, centrada en determinar si antiguos funcionarios de seguridad y de inteligencia conspiraron contra el presidente republicano Donald Trump

Una investigación con demoras y reemplazos

El caso, radicado principalmente en Florida, avanzó de forma irregular durante más de un año. En las últimas semanas, los investigadores postergaron el testimonio previsto de varios testigos ante un gran jurado

La pesquisa también sufrió cambios en su equipo. En abril pasado, un fiscal principal de seguridad nacional que investigaba al exdirector de la CIA John Brennan fue reemplazado después de plantear dudas sobre la solidez del expediente

Poco después, Joseph diGenova asumió la conducción de la investigación. DiGenova renunció al Departamento de Justicia en septiembre sin presentar cargos penales

Otras salidas en el Departamento de Justicia

Harmeet Dhillon, fiscal general adjunta que había encabezado una amplia reorganización de la División de Derechos Civiles, también anunció su salida el jueves

Eisenberg había asumido en junio de 2025 como fiscal general adjunto a cargo de la División de Seguridad Nacional. Durante su gestión supervisó casos de espionaje, terrorismo, infracciones a los controles de exportación y delitos informáticos

Entre los procesos más relevantes de la división estuvo el del exasesor de seguridad nacional John Bolton, quien este año se declaró culpable de acusaciones relacionadas con el manejo indebido de información clasificada y espera la sentencia

El balance de Quiñones

El fiscal saliente había sido confirmado por el Senado el año pasado. El fiscal general Todd Blanche destacó su trabajo contra los delitos violentos, el tráfico de drogas, la trata de personas y el crimen transnacional

Durante su gestión, la oficina de Quiñones presentó en mayo una acusación contra Raúl Castro, expresidente de Cuba, por cargos vinculados con el derribo, en 1996, de aviones civiles operados por exiliados con base en Miami

Quiñones afirmó que dejaba el cargo con orgullo por lo realizado junto con su equipo y agradeció la confianza del presidente Trump, así como la labor de los funcionarios del Distrito Sur de Florida