Una reserva para gastos previsibles

El llamado “colchón de expensas” es un dinero que el consorcio va reuniendo para afrontar desembolsos que ya pueden anticiparse. Suele pensarse para obras futuras, reemplazos importantes o para sostener la caja cuando hay demoras en el cobro de las expensas o subas de servicios

No debe confundirse con el fondo de reserva. Este último es una figura prevista en la normativa y en muchos reglamentos de propiedad horizontal, orientada a cubrir gastos imprevistos, urgentes o mayores que los ordinarios. El colchón, en cambio, apunta a necesidades previsibles o a dar liquidez operativa

Cómo se aprueba y cómo se informa

En ambos casos, la decisión debe salir de la asamblea y quedar habilitada para que la administración recaude esos fondos mediante expensas extraordinarias con un destino definido. El administrador no puede incluirlos por su cuenta como un rubro genérico dentro de la liquidación

Además, el dinero debe estar claramente identificado, registrado y separado de otros fondos. No se trata de recursos de libre uso, sino de una reserva con finalidad concreta

Por qué muchos edificios lo necesitan

La principal razón es evitar que un gasto menor termine convirtiéndose en un problema financiero. Una filtración, una falla en una bomba o un desperfecto de mantenimiento pueden obligar a desembolsos urgentes si no existe un respaldo previo

Sin esa previsión, el consorcio suele enfrentar dos caminos incómodos: postergar pagos o pedir una expensa adicional inmediata. Si las deudas se acumulan, pueden derivar en reclamos judiciales e incluso en conflictos con proveedores esenciales, como el servicio de ascensores o el pago de salarios y cargas sociales de encargados

Quién paga y cuánto aportar

La obligación frente al consorcio recae sobre el propietario de cada unidad funcional, aunque luego la distribución interna de esos gastos dependa del contrato de alquiler y de la normativa aplicable

Si el fondo fue aprobado válidamente, el aporte integra las obligaciones económicas de las unidades. La recomendación es fijar el monto con datos concretos: gastos promedio, morosidad, compromisos próximos, estado del edificio y antecedentes de mantenimiento. Como referencia, puede equivaler a una parte de las expensas mensuales o a uno o dos meses

Si no se utiliza, el dinero queda disponible hasta que la finalidad aprobada requiera su uso. Por eso la transparencia resulta clave: los propietarios deberían poder ver cuánto se reunió, cuánto se gastó, cuánto queda y qué movimientos se hicieron

Una práctica cada vez más extendida

El respaldo económico dejó de ser excepcional. Según datos de administración de consorcios, alrededor del 25% de los edificios relevados cuenta hoy con un fondo de reserva. En julio de 2026, 864 de 3454 edificios registrados lo tenían

En 2025, el porcentaje era levemente mayor, en torno al 26% y 27%. La tendencia no muestra un salto sostenido, pero sí una práctica ya instalada en aproximadamente uno de cada cuatro consorcios, impulsada por la necesidad de anticiparse a los problemas de caja