En la Torre de Londres, una de las fortalezas más reconocibles del Reino Unido, los cuervos ocupan un lugar central en una tradición que se mantiene desde hace siglos

La leyenda afirma que, si las aves abandonan definitivamente el recinto, el edificio se derrumbará y la monarquía británica llegará a su fin

Una advertencia atribuida a Carlos II

El relato se remonta presuntamente al reinado de Carlos II, durante el siglo XVII. Según la tradición, el monarca recibió una advertencia: si los cuervos se marchaban de la Torre, el reino caería

Desde entonces, se considera esencial conservar al menos seis aves dentro del recinto. Cada cuervo también recibe un nombre para poder ser identificado

El cuidador de las aves

El cuidado está a cargo del Ravenmaster, un integrante de los Yeoman Warders, los guardianes ceremoniales de la Torre. Su trabajo incluye controlar la salud de los animales, mantener sus espacios y procurar que permanezcan vinculados a la fortaleza

Para impedir que escapen cuando son adultas, se les recortan algunas plumas primarias y secundarias de vuelo. De ese modo, no pueden alcanzar gran altura y suelen permanecer en los alrededores del edificio

Los ocho cuervos actuales

Las aves que viven actualmente en la Torre son Harris, Jubilee, Poppy, Edgar, Georgie, Chaos, Henry y Poe

Algunos cuervos no cumplieron las reglas. Munin voló hasta Greenwich y regresó siete días después, cuando un ciudadano lo devolvió. George fue retirado de su puesto por comerse antenas de televisión, mientras que Grog fue visto por última vez frente a un pub del East End