En una pista de St. Paul, Minnesota, Kelly Rand ve cómo el hockey se vuelve cada vez más caro para su familia. Sus hijos gemelos adolescentes crecen rápido y obligan a reemplazar equipo con frecuencia: el casco del arquero que costaba 400 dólares en 2022 ahora ronda los 1.000, y el protector de pecho que compraron el año pasado por 465 dólares hoy se vende cerca de 900

La nueva ronda de aranceles del 50% aplicada por la administración de Donald Trump sobre importaciones desde Canadá suma presión a un deporte que ya resulta costoso por el precio del equipamiento, el hielo, los viajes y la preparación. Palos y patines figuran entre los más de 550 productos incluidos en la medida

Un impacto que puede extenderse a más productos

Parte del equipamiento personalizado también se fabrica en Canadá y entra al mercado estadounidense desde allí. Según distribuidores del sector, los patines y varios elementos para guardametas encajan en esa categoría. Un palo estándar ya cuesta alrededor de 200 dólares, mientras que los modelos de gama alta pueden llegar a 400

Para fabricantes y comerciantes, el problema no es menor. Aunque algunas empresas trasladaron parte de su producción a otros países en los últimos años, sigue habiendo una porción relevante de la industria que depende de plantas canadienses

Precios en alza y más demanda

La escalada de precios no empezó con los nuevos aranceles. La inflación y otras barreras comerciales ya habían impulsado los valores. Un equipo completo para arquero que la familia Rand compró hace unos años costó 3.300 dólares. Los patines, que en 2016 se conseguían en un rango de 80 a 900 dólares, ahora se venden entre 200 y 1.230 dólares, según bases de datos del sector

El gasto en equipamiento de hockey también creció 45,4% entre 2020 y 2025, hasta 332,9 millones de dólares, frente a 228,9 millones, en paralelo con el aumento de la práctica del deporte en Estados Unidos

Los datos de comercio exterior muestran que Canadá representó cerca del 8,5% de las importaciones de equipamiento de hockey el año pasado, detrás de China, Vietnam y Tailandia. En el caso de los palos, más de 1,5 millones de los 2,1 millones importados llegaron desde China; Canadá aportó menos de 19.000 unidades

El costo final dependerá de cuánto duren los aranceles

Los especialistas no esperan necesariamente un aumento uniforme del 50% en todos los productos, pero sí advierten que, si la medida se mantiene, los fabricantes trasladarán parte del costo a los consumidores. En una industria donde una suba de 50 o 100 dólares puede hacer que una familia deje de inscribir a sus hijos, incluso un incremento moderado puede ser decisivo

La reacción del sector probablemente sea cautelosa al principio, como ocurrió con aranceles previos a China: algunas marcas absorbieron el golpe al comienzo y más tarde ajustaron precios. Si la nueva carga se percibe como permanente, el traslado a las góndolas podría ser rápido

Las empresas también observan otro posible efecto: más producción fuera de Canadá, con desplazamientos hacia Estados Unidos, Asia u otros mercados. Aun así, la última gran fábrica de palos de hockey en Canadá ratificó que seguirá operando allí

Las asociaciones de la industria piden que los aranceles se levanten, sobre todo en un momento en que la participación en el hockey creció 7% en Estados Unidos durante los últimos tres años. El temor es que la suba de costos termine frenando ese impulso