La muerte de Luis Enrique Barragán Chávez, alias El Güicho, Wicho o R5, en Tocumbo, Michoacán, dejó en evidencia un patrón que se repite en varias organizaciones criminales del país: los relevos duran cada vez menos y apenas alcanzan a tomar control antes de ser abatidos o detenidos
Detrás de esa dinámica hay una ofensiva simultánea de México y Estados Unidos que mezcla inteligencia, extradiciones y golpes financieros para evitar que los grupos delictivos reconstruyan liderazgos estables tras la caída de sus jefes históricos
El CJNG pierde mandos, pero no estructura
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, abrió una serie de acciones contra quienes intentaban ocupar su lugar en el Cártel Jalisco Nueva Generación
El 27 de abril fue detenido en Nayarit Audias Flores Silva, El Jardinero, señalado como posible sucesor y exresponsable de la seguridad del capo. Después, un jurado federal en Washington amplió los cargos en su contra por conspiración para fabricar y distribuir cocaína, heroína y metanfetamina
Su extradición sigue detenida. Un juez de la Ciudad de México concedió el 4 de septiembre una nueva suspensión, luego de que Flores Silva alegó violaciones a su defensa en una audiencia remota. Ya suma tres amparos para frenar su traslado y continúa en el penal del Altiplano
El 19 de julio cayó José Guadalupe Ahumada Villegas, El M4, considerado el mando más relevante del CJNG después de El Jardinero. Fue capturado en Tepic y Xalisco, Nayarit, en un operativo con siete cateos simultáneos que dejó diez detenidos y un golpe económico superior a 4 millones de pesos para el grupo
Once días más tarde, Ramón Ángel Álvarez Ayala, El R1, fue detenido en Atotonilco el Alto, Jalisco. Washington lo acusa junto con su hermano Rafael, El R2, de conspiración para distribuir cocaína y metanfetamina
Pese a esas caídas, el relevo no se cerró del todo. El Departamento del Tesoro ubicó en julio a Juan Carlos Valencia González, El Pelón o El 03, hijastro de El Mencho, como nuevo jefe de la organización. Sobre él pesa una recompensa de 25 millones de dólares y un procedimiento para decomisar un rancho en California
En paralelo, las autoridades también apretaron contra Heraclio Guerrero Martínez, El Tío Lako, jefe regional de más de 70 años en la frontera entre Michoacán y Jalisco. Un operativo del 19 de agosto en Tanhuato y Ecuandureo no logró capturarlo, pero sí dejó 12 detenidos
Los Reyes, sin tiempo para recomponerse
El caso más rápido ocurrió en el Cártel de Los Reyes, en Michoacán. Alfonso Fernández Magallón, El Poncho o Quiringua, fue detenido el 1 de agosto en Los Reyes de Salgado, tras una operación militar que provocó bloqueos e incendios de vehículos
Estados Unidos ofrecía 5 millones de dólares por él, al atribuirle ataques con drones contra personal militar
Tras su captura, Luis Enrique Barragán Chávez, R5, tomó el mando. Apenas duró 30 días al frente de la organización antes de morir en el operativo del 31 de agosto
Los Reyes forman parte de Cárteles Unidos, un bloque criminal en el que México y Estados Unidos han concentrado esfuerzos para impedir que sus figuras más visibles se fortalezcan
Otro nombre en esa misma red es Juan José Farías Álvarez, El Abuelo, líder del Cártel de Tepalcatepec. Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares por su captura, mientras que un gran jurado en Washington acusó a su hijo y a un sobrino por narcotráfico y apoyo material a una organización terrorista extranjera
Sinaloa conserva a sus herederos
En el Cártel de Sinaloa, los hijos de los jefes históricos siguen libres. Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán Salazar mantienen recompensas de 10 millones de dólares cada uno
Al mismo tiempo, la facción conocida como La Mayiza continúa bajo el control de Ismael Zambada Sicairos, El Mayito Flaco, hijo de El Mayo. Ha logrado evadir a las autoridades incluso después de operativos como el desmantelamiento de un narcolaboratorio en Culiacán
Omar García Harfuch admitió que el Cártel de Sinaloa conserva “un poder económico importante y un poder de fuego que necesitamos continuar mermando”, aun con una reducción de 51% en homicidios en los últimos dos años
Mensaje de cacería
El discurso oficial también se endureció. El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, afirmó: “Seguimos el dinero y quienes lo tocan quedan manchados y no tendrán dónde esconderse”
García Harfuch sostuvo que la estrategia responde al gobierno mexicano y marcó límites a la cooperación: “La ley no nos permite que haya agentes norteamericanos operando en nuestro país” y “el gabinete de seguridad no trabaja para Estados Unidos, trabajamos para el pueblo de México”
Claudia Sheinbaum, por su parte, enmarcó la colaboración bilateral en cuatro principios: “respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, respeto y confianza mutua y cooperación sin subordinación”