WASHINGTON.— La derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato dejó a Donald Trump frente a un escenario político adverso. Los demócratas recuperaron el control del Senado y de la Cámara de Representantes, mientras el presidente encara los últimos dos años de su mandato con menos margen para imponer su agenda
Trump intentó despegarse del resultado al remarcar que su nombre no figuraba en las boletas. Sin embargo, durante la campaña había pedido a sus seguidores que respaldaran a los candidatos republicanos como si también estuviera en juego su propia candidatura. El resultado terminó convirtiéndolo en el principal responsable político del revés
Un Congreso dispuesto a controlar al presidente
Los demócratas dieron vuelta siete bancas del Senado y más de dos docenas de escaños en la Cámara de Representantes, aunque todavía faltaban cifras definitivas. También ampliaron su presencia entre los gobernadores
El nuevo Congreso, que se conformará el 3 de enero, podrá intensificar la supervisión sobre el gobierno, citar a funcionarios e investigar decisiones de la administración. Incluso podría impulsar procesos de impeachment, aunque la oposición no tendría los votos suficientes en el Senado para aprobarlos
Trump conservará el poder de veto, pero su capacidad de avanzar con sus prioridades quedará limitada. En la política estadounidense, este escenario se conoce como el de un presidente “pato rengo”: mantiene el cargo, pero pierde fuerza para conducir la agenda nacional
El mapa electoral cambió en bastiones republicanos
La llamada “marea azul” fue especialmente visible en estados tradicionalmente republicanos. En Texas, James Talarico superó por 12 puntos al republicano Ken Paxton en la carrera al Senado, mientras Gina Hinojosa se convirtió en la primera mujer hispana en alcanzar la gobernación del estado
En Kansas, Adam Hamilton venció por cinco puntos al senador Roger Marshall. Los demócratas no controlaban esa banca desde 1932. También revirtieron resultados en Maine, Iowa, Ohio, Carolina del Norte y Carolina del Sur, hasta alcanzar 54 escaños en el Senado
El malestar económico golpeó al oficialismo
La inflación, el costo de vida y el aumento de los combustibles estuvieron entre las principales razones del voto castigo. Más del 60% de desaprobación acompañaba a Trump al momento de la elección
Cerca de tres cuartas partes de los votantes consultados dijeron sentir enojo o insatisfacción con el rumbo del país. Seis de cada diez desaprobaron la gestión presidencial y el 60% atribuyó el nivel de los precios, por encima de lo habitual, principalmente a las políticas de Trump
La economía fue señalada como el principal problema nacional por cuatro de cada diez votantes. El rechazo también se reflejó entre los hispanos: el 70% consideró que las condiciones económicas habían empeorado durante la gestión presidencial
Jóvenes e hispanos se alejaron de los republicanos
El cambio electoral fue marcado entre los menores de 30 años. Mientras en 2024 ese grupo se había repartido casi por igual entre Trump y Kamala Harris, en esta elección cerca de siete de cada diez apoyaron al candidato demócrata para la Cámara de Representantes
Entre los votantes latinos, aproximadamente un tercio respaldó al republicano en su contienda local para la Cámara, frente a cerca de cuatro de cada diez que habían apoyado a Trump dos años antes. Para el Senado, seis de cada diez hispanos eligieron al candidato demócrata
La guerra con Irán también tuvo un costo político
Trump admitió que la guerra con Irán pudo haber influido en la derrota republicana. El operativo conjunto con Israel había comenzado el 28 de febrero y el conflicto era rechazado por hasta dos tercios de los estadounidenses, según los sondeos citados en el análisis electoral
El gobierno iraní interpretó el resultado como un rechazo a la guerra, mientras aumentaban los temores a una nueva confrontación. Dentro del Partido Republicano, algunos dirigentes comenzaron a responsabilizar directamente a Trump por haber impulsado el conflicto
La sucesión ya divide a los dos partidos
El resultado abre una etapa de revisión interna para los republicanos. Más dirigentes podrían tomar distancia de Trump y disputar el rumbo del movimiento MAGA. El vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio aparecen como posibles figuras para la sucesión, aunque el nuevo escenario podría alterar esas preferencias
Los demócratas también deberán definir su estrategia hacia 2028. El ala progresista y el sector centrista competirán por imponer la orientación del partido después de una victoria que incluyó triunfos históricos en estados conservadores
Entre las figuras que ganaron protagonismo está Abdul El-Sayed, convertido en el primer senador musulmán del país tras defender la sanidad universal y el rechazo al financiamiento corporativo. Jon Ossoff, reelegido en Georgia, también quedó ubicado entre las figuras nacionales con potencial presidencial
La elección, en definitiva, no solo modificó el equilibrio de poder en Washington. También debilitó el liderazgo de Trump y puso en marcha una disputa anticipada por el futuro de los dos grandes partidos