A los 84 años, Harrison Ford sigue pensando la actuación como un oficio práctico, ligado a resolver problemas en el set y a contar una historia con precisión. El actor, asociado a personajes como Han Solo e Indiana Jones, repasó distintos momentos de su carrera y habló de su presente en televisión, de su método de trabajo y del lugar que ocupan hoy las nuevas generaciones en la industria
Con más de seis décadas de trayectoria y cerca de USD 6.000 millones en la taquilla estadounidense, Ford sostuvo una mirada directa sobre su profesión. Para él, actuar no exige grandes abstracciones: se trata de responder a cada escena, sostener la atención en la tarea y encontrar la forma de que el personaje sirva a la historia
Actuar, para Ford, es resolver
Su definición fue concreta: la actuación consiste en aprovechar una situación y concentrarse en lo que la escena necesita. También la describió como un trabajo sometido a los límites del rodaje, donde el tiempo, la energía y la paciencia no son infinitos
En ese marco, explicó que justamente esa presión forma parte de lo que más valora de su oficio. La actuación, dijo, es una tarea de acción y respuesta, más que una construcción teórica
El desafío de interpretar a Paul Rhoades
Ford trasladó esa mirada a su papel en Shrinking, donde interpreta a Paul Rhoades, un terapeuta que atraviesa las primeras etapas del Parkinson. Para prepararlo, recurrió a neurólogos y especialistas, con el objetivo de comprender cómo se manifiesta la enfermedad en cada paciente
El actor remarcó que la serie muestra momentos puntuales de la vida del personaje y no todo el desarrollo del cuadro, lo que vuelve más delicada la composición. Sobre ese reto, fue tajante: no quiere caer en algo sentimental, torpe o equivocado
También destacó su experiencia compartida con Michael J. Fox durante el rodaje de la cuarta temporada. Lo describió como un intérprete perspicaz, presente y con enorme talento
De esconderse detrás del personaje a usar lo propio
Al recordar sus primeras experiencias teatrales, Ford evocó una puesta de 1964 en la que interpretó al señor Antrobus en The Skin of Our Teeth, en el Red Barn Theatre del Ripon College. Aquel rol, con bigote postizo, talco en la cabeza y una almohada bajo la camisa, le dio al joven actor una forma de ocultarse detrás de un personaje y sentirse parte de un entorno afín
Con el tiempo, esa relación cambió. Ford explicó que dejó de ver la actuación como un escondite y empezó a entender que podía apoyarse en lo que llevaba consigo para construir cada interpretación. Según dijo, bastaba con aportar el corazón y la mente
Una construcción artesanal
Su pasado como carpintero también aparece en su forma de pensar el trabajo actoral. Antes de convertirse en una figura de Hollywood, ese oficio le permitió tener ingresos sin la presión de aceptar cualquier papel
Desde esa experiencia, comparó cada personaje con una receta diseñada para un propósito específico. La idea, explicó, es construir primero una base firme y sumar después los elementos necesarios, como si se tratara de levantar una estructura paso a paso
Mirada sobre el cine actual
Ford recordó que su camino hacia Star Wars pasó por su trabajo con George Lucas en American Graffiti y por las audiciones en las que, mientras era carpintero, le pedían leer líneas. El papel de Han Solo cambió su carrera y lo convirtió en uno de los nombres más reconocibles del cine estadounidense
Al mirar hacia atrás, calificó a los años 70 como una etapa dorada, aunque también marcó diferencias con el presente. Valoró el crecimiento del streaming y su capacidad para desarrollar personajes durante más tiempo
En ese contexto, dejó una de sus frases más llamativas: consideró que probablemente hay mucho más talento entre los actores actuales que en su época
Tecnología y legado
La charla también abordó el uso de inteligencia artificial en el cine. Ford recordó que su imagen fue rejuvenecida digitalmente para una parte de Indiana Jones y el dial del destino, a partir de registros de su rostro en distintas etapas de su vida
Sobre lo que venga después, mantuvo su estilo frontal: afirmó que lo que ocurra tras su muerte no es asunto suyo