Mientras comienzan en Turquía las conversaciones climáticas de Naciones Unidas, António Guterres prepara su último gran llamado como secretario general: el mundo atraviesa un momento decisivo frente al cambio climático
Su segundo y último mandato termina a fin de año. Durante una década, Guterres convirtió la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en una de sus principales banderas
El funcionario sostiene que ya no es posible prolongar las discusiones ni trasladar la responsabilidad entre países. A su juicio, todos deben actuar más y hacerlo de inmediato
El límite de 1,5 grados quedó fuera de alcance
El año pasado, científicos le advirtieron que ya no podía afirmar que el objetivo central del Acuerdo de París seguía siendo alcanzable. Ese objetivo busca limitar el aumento de la temperatura media global a 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales
La liberación acumulada de dióxido de carbono y otros gases, principalmente por la quema de combustibles fósiles, modificó ese escenario. Ahora, Naciones Unidas intenta limitar cuánto más puede superar el planeta ese umbral
Guterres describió esa confirmación como uno de los golpes más duros de su vida y atribuyó el fracaso no al mundo en general, sino al liderazgo político
Más calor, inundaciones y desastres anticipados
El secretario general recordó su visita a las montañas de Nepal en 2023, cuando alertó sobre el retroceso de los glaciares y el riesgo de que los lagos alimentados por el deshielo provocaran inundaciones y deslizamientos
Según relató, esos desastres llegaron antes de lo que esperaba. Las inundaciones de agosto dejaron más de 1.400 muertos y unas 5.600 personas desaparecidas. Científicos señalaron que el cambio climático influyó en la gravedad de los hechos
El calentamiento global también se expresa en olas de calor extremas, tormentas, inundaciones y sequías. A esas condiciones se suma El Niño, un fenómeno natural que altera los sistemas meteorológicos en distintas regiones
La continuidad política, una condición clave
Guterres considera que la protección del planeta exige una estrategia de largo plazo y políticas estables. La modificación frecuente de las decisiones gubernamentales, afirma, impide sostener las inversiones necesarias
Como ejemplo de que la planificación prolongada es posible, mencionó su etapa como primer ministro de Portugal a fines de la década de 1990. También destacó el crecimiento de la energía eólica y solar como alternativas cada vez más económicas frente a los combustibles fósiles
El funcionario vinculó además la dependencia energética con la seguridad internacional. Las guerras pueden provocar shocks en los mercados de energía, mientras que la inteligencia artificial incrementa el consumo de electricidad, agua y las emisiones de carbono
Financiar la respuesta para los países más afectados
Guterres sostiene que las empresas de combustibles fósiles deberían pagar impuestos sobre sus ganancias extraordinarias. Esos recursos, plantea, deberían destinarse a los países que sufren los impactos más graves del cambio climático, aunque en muchos casos contribuyeron poco al problema
El secretario general reconoce que Naciones Unidas no tiene poder directo para imponer sus pedidos a los Estados y que las potencias cuentan con derecho de veto. Su principal herramienta, dice, es la voz pública
Por eso, su consejo para quien lo suceda es breve: decir la verdad. Su mensaje final para la población es tratar el cambio climático como una amenaza existencial y actuar para proteger la vida