Dos integrantes de la selección femenina de fútbol de Irán que buscaron asilo en Australia confirmaron que su silencio durante el himno nacional en marzo fue un acto de protesta contra Teherán

Atefeh Ramezanisadeh, de 34 años, y Fatemeh Pasandideh, de 22, hablaron por primera vez desde que abandonaron a su equipo para convertirse en refugiadas. Lo hicieron en una entrevista televisiva emitida en Australia

Un gesto frente a la represión

Las jugadoras quedaron en el centro de las críticas en Irán tras no cantar el himno antes de la derrota inicial frente a Corea del Sur, el 2 de marzo. Mientras algunas voces interpretaron el gesto como resistencia, otras lo leyeron como duelo por los ataques que habían comenzado días antes en su país

Ellas, sin embargo, dijeron que quisieron ponerse del lado de la población iraní y denunciar la dureza de la respuesta oficial frente a las protestas nacionales contra el poder religioso

Ramezanisadeh aseguró que su silencio podía costarle muy caro, pero que en ese momento era la única decisión que le daba tranquilidad. Pasandideh, por su parte, dijo que era lo mínimo que podían hacer por quienes habían arriesgado la vida y murieron durante las manifestaciones

Asilo, presión política y una decisión final

La reacción en Australia fue inmediata y derivó en pedidos para que el plantel recibiera asilo antes de dejar Sídney el 10 de marzo. Más tarde, la tensión aumentó cuando se sumaron reclamos públicos de Donald Trump y una conversación con el primer ministro australiano, Anthony Albanese

Con el tiempo, siete integrantes del equipo aceptaron la oferta de asilo, aunque casi todas luego cambiaron de idea. Ramezanisadeh y Pasandideh fueron las dos que permanecieron en Australia

Hoy ambas juegan para el Wynnum Wolves, un club semiprofesional de Brisbane, y fueron naturalizadas en agosto

Lejos de casa

Ramezanisadeh contó que sus padres le pidieron regresar siguiendo instrucciones de autoridades iraníes, pero ella decidió no volver. Dijo que la posibilidad de no ver a su familia otra vez fue dolorosa, aunque no podía quedarse indiferente ante las muertes de tantos jóvenes

Las dos afirmaron que no han tenido contacto reciente con sus familias, aunque entienden que no hubo represalias contra sus allegados. Pasandideh dijo además que evitó preguntar a sus excompañeras si quisieron volver a Irán o si fueron obligadas a hacerlo, para no ponerlas en riesgo

Ambas mantienen la esperanza de regresar algún día a Irán, pero solo cuando el contexto sea distinto y la situación del país haya cambiado