Un equipo de arqueólogos descubrió una tumba de piedra en el desierto del Sahara cuya construcción se remonta a entre 4100 y 4400 años. El monumento mide casi 55 metros de longitud y tiene dos largas hileras de piedras que se extienden desde la estructura principal, una forma que dio origen al nombre de “túmulo con antenas”
Los investigadores pudieron confirmar que el lugar fue utilizado para enterrar a una persona, pero todavía no saben qué significado tenían esas extensiones de piedra
Una tumba construida en capas
La excavación reveló una superficie cubierta por bloques y losas distribuidos de manera irregular. Debajo apareció una estructura formada por grandes piedras calizas, algunas de más de un metro de longitud, que protegían el espacio funerario
Al retirar las capas de piedra y tierra, los arqueólogos encontraron los restos óseos sobre el suelo natural. No había una fosa excavada. El cuerpo estaba colocado boca arriba, con la cabeza orientada hacia el sur y las piernas flexionadas hacia uno de los costados
Un entierro sin señales de alteración
La tumba se encontraba intacta. No se identificaron indicios de saqueo, modificaciones posteriores ni nuevos entierros en el mismo lugar
El desgaste dental permitió estimar que la persona tenía entre 25 y 35 años al morir. No fue posible establecer si era hombre o mujer porque varios huesos necesarios para ese análisis no se conservaron en buenas condiciones
Cuatro cuentas entre los restos
Junto a los restos aparecieron cuatro pequeñas cuentas circulares hechas con cáscara de huevo de avestruz. Es posible que formaran parte de un adorno, aunque los objetos no permiten determinar con certeza a qué grupo pertenecía la persona enterrada
El análisis de fragmentos de un hueso del brazo y otro de la pierna produjo resultados coincidentes. Como no había señales de reutilización, los investigadores consideran que la fecha del entierro también corresponde a la construcción del monumento