Uriel Manzo creció en Pinamar, entre playa, médanos y largas charlas con sus abuelos. De chico hablaba sin parar y encontró en esas conversaciones una primera escuela: escuchar, preguntar y discutir con respeto. En su casa, además, lo dejaron jugar a ser orador desde muy temprano, con discursos improvisados y maletín en mano
Aprender a participar
Su acercamiento más concreto a la vida escolar organizada llegó en la secundaria, cuando se involucró en el centro de estudiantes. Participó de reuniones, elecciones y comisiones, y promovió iniciativas sobre salud mental y lectura a partir de las dificultades de comprensión que veía en la escuela
En ese recorrido también aprendió a moverse en los pasillos, a insistir y a buscar ser escuchado. Describe esa etapa como una forma de entender, desde adentro, los tiempos y tensiones de la toma de decisiones
Asistió a una escuela técnica que le dejó método, disciplina y responsabilidad. Ahora se prepara para iniciar Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, después de haber decidido no continuar con esa orientación técnica
De la experiencia al proyecto
Más tarde llegaron los modelos ONU y otras agrupaciones juveniles, además de su participación en espacios de análisis de políticas públicas. En ese trayecto fue acumulando experiencia, probando, corrigiendo y volviendo a empezar hasta darle forma a su propio proyecto: IAEPG, el Instituto Argentino de Análisis Estratégico y Prospectiva Global
La plataforma, de carácter juvenil, federal y apartidario, busca reunir a jóvenes interesados en pensar, debatir y escribir sobre temas del país y del mundo. Según Manzo, nació por una necesidad concreta: muchas ganas de involucrarse y pocos espacios reales para hacerlo, sobre todo desde el interior
IAEPG funciona como un ámbito de formación y producción: elaboran artículos y documentos, organizan charlas, impulsan debates y articulan con organizaciones e instituciones. La meta es que más jóvenes aprendan a poner ideas en palabras y a sostenerlas con argumentos
Preguntas incómodas sobre educación
El proyecto creció y hoy reúne a más de veinte jóvenes de distintas provincias, con integrantes también de Chile y Venezuela. A eso sumó FOCO, un observatorio de educación que busca mirar el sistema desde la experiencia de quienes lo transitan todos los días
Para Manzo, pensar la educación exige hacerse cargo de problemas que muchas veces quedan afuera de la discusión: el sentido de estudiar, la desconexión entre la escuela y los estudiantes, y las condiciones materiales que atraviesan el aprendizaje en distintos territorios
Su mensaje final apunta a no quedarse quieto frente a lo que preocupa. Dice que los jóvenes no son solo una promesa: son parte del presente y necesitan ser escuchados para poder participar de verdad