Volver a lo esencial: alfabetización, habilidades matemáticas y pensamiento crítico. Esa es la principal recomendación de Daniel Susskind para preparar a los jóvenes frente a un futuro laboral difícil de anticipar

El economista británico, investigador del King’s College de Londres y del Instituto de Ética en IA de la Universidad de Oxford, sostiene que la respuesta no debería ser prohibir estas tecnologías, sino aprender a utilizarlas de manera eficaz

Una educación dividida en dos

Susskind propone que cada asignatura enseñe tanto a trabajar con inteligencia artificial como a resolver problemas sin ella. También considera necesario evaluar ambas capacidades

La idea retoma un debate que ya había surgido con la expansión de las calculadoras, entre las décadas de 1970 y 1980: aprovechar una herramienta para abordar problemas complejos, pero preservar al mismo tiempo las habilidades aritméticas básicas

Para el especialista, las escuelas deberían dedicar un tercio del tiempo educativo a enseñar un uso práctico y eficaz de la IA. La propuesta abarcaría la educación primaria, secundaria, universitaria y la formación profesional

Los pilares que no deberían perderse

El futuro del trabajo es incierto y resulta difícil determinar qué profesiones o habilidades serán más demandadas. Por eso, Susskind plantea concentrarse en capacidades que considera fundamentales para cualquier escenario

Los datos de la OCDE citados en la entrevista muestran que los niveles de alfabetización y matemáticas entre los jóvenes de todo el mundo descienden desde 2009. Para el economista, esa tendencia vuelve aún más urgente fortalecer esos conocimientos

También cuestiona las políticas educativas que intentan anticipar durante décadas las habilidades del futuro. Como ejemplo, menciona la decisión adoptada en Inglaterra en 2013 para que los alumnos aprendieran a programar. Diez años después, los sistemas de IA generativa se destacan precisamente en la escritura de código

Tutorías personalizadas y desigualdad

Susskind considera que la inteligencia artificial puede ofrecer una educación personalizada a un costo menor que las tutorías humanas. A su juicio, la interacción de estos sistemas puede superar a la que recibe la mayoría de los alumnos con docentes tradicionales, aunque presenta esa comparación como una valoración personal

Su advertencia es que la brecha educativa podría ampliarse entre quienes reciben formación para usar estas herramientas y quienes quedan al margen: “Aquellos a los que no se les enseñe con estas tecnologías van a quedar rezagados”

Para que la transformación sea posible, sostiene que los gobiernos deben explorar modelos de aprendizaje personalizado y capacitar a los docentes. Muchos profesores todavía no se sienten preparados para trabajar con estos sistemas

El riesgo de la distracción

El economista se declara optimista sobre las posibilidades de la IA, pero identifica riesgos concretos: la capacidad de estas herramientas para captar la atención de los usuarios y la distracción entre los jóvenes

Por eso, considera que la principal limitación actual no está solo en la tecnología, sino en la capacidad de padres, docentes, gobiernos, empresas y estudiantes para imaginar usos creativos y productivos

Elegir problemas, no solo profesiones

Ante la decisión de elegir una carrera, Susskind recomienda no concentrarse únicamente en qué trabajo se quiere realizar. Como las ocupaciones cambiarán, propone pensar qué problemas se busca resolver

El especialista también relata cómo utilizó una herramienta de IA junto con su hija de ocho años para convertir en un cuento una historia familiar que él había imaginado con su padre décadas atrás. El resultado no fue perfecto, pero permitió que ambos leyeran, conversaran y se rieran juntos