El inicio del otoño meteorológico llegó con calor intenso en el área de Chicago. Para sectores del norte de Illinois, se esperan temperaturas cercanas a los 90°F (32°C), con una sensación térmica todavía más alta por la humedad acumulada en la región

El índice de calor, que combina temperatura y humedad para estimar cómo se siente realmente el ambiente, podría subir este viernes hasta los 104°F (40°C). En algunas zonas, las condiciones incluso podrían acercarse a los 110°F (43°C)

Qué es el “sudor del maíz”

Una de las causas de ese aumento de humedad es el llamado “sudor del maíz”, o corn sweat. Se trata de la evapotranspiración de los cultivos: las plantas absorben agua del suelo y luego liberan vapor a la atmósfera a través de poros microscópicos en sus hojas

Cuando el aire ya está muy cargado de humedad, el cuerpo pierde eficacia para enfriarse por evaporación. Por eso, una temperatura cercana a 90°F (32°C) puede traducirse en una sensación térmica de 105°F (40,5°C) o más

Illinois forma parte del Cinturón del Maíz y tiene alrededor de 11 millones de acres sembrados con este cultivo cada año. En su período de mayor crecimiento, un acre puede liberar entre 3.000 y 5.000 galones de agua por día. En todo el estado, los cultivos maduros pueden transferir más de 35.000 millones de galones de agua a la atmósfera diariamente

Septiembre también puede traer calor

Aunque el episodio se considera significativo para esta etapa del año, el calor de septiembre no es inusual en Chicago. Los registros históricos muestran que este mes suele registrar alrededor de tres jornadas con máximas de al menos 90°F (32°C), aunque no sucede todos los años

La combinación de calor y humedad eleva el riesgo para la salud, especialmente entre adultos mayores, niños y personas que pasan mucho tiempo al aire libre

También se recomienda no dejar a personas, niños ni mascotas dentro de vehículos estacionados. La temperatura interior puede subir con rapidez, incluso si el auto está a la sombra o con las ventanillas parcialmente abiertas

En ese contexto, el agobio térmico ya se siente en la ciudad. La secuencia de días calurosos y húmedos puede prolongar la fatiga física y mental de los habitantes de Chicago