Alejandro Reyes ha dado un paso inesperado en su trayectoria profesional: a sus 26 años ha estrenado un negocio de hostelería en Madrid mientras sigue persiguiendo su sueño de trabajar como actor
El joven, hijo de Ivonne Reyes y Pepe Navarro, es fundador y propietario de Bien Perro Taquería, un local de cocina mexicana situado en el barrio de La Latina. El establecimiento lleva por lema “más perros que tu ex” y ocupa buena parte de su día a día
Un sueño que venía de lejos
Reyes ha explicado que abrir un restaurante mexicano era una idea que llevaba tiempo rondándole. La cocina de ese país es su favorita y, según ha contado, esa afición terminó convirtiéndose en la base de su primer proyecto empresarial
El negocio nació junto a otros socios y tomó forma en apenas tres meses. Su carta incluye tacos, quesadillas, costras, nachos y tamales, además de una oferta de catering para eventos y celebraciones
Uno de sus reclamos más llamativos son algunos precios ajustados, con tacos a un euro, y también una línea propia de camisetas inspiradas en la identidad del local
Del escenario a la barra
Lejos de limitarse al papel de propietario, Alejandro también trabaja en el restaurante. Él mismo ha señalado que atiende como camarero y que no tiene problema en hacer las tareas que hagan falta para sacar adelante el negocio
Su objetivo, además, no se queda ahí. Junto a sus socios, aspira a que la taquería crezca y pueda convertirse en una franquicia en el futuro
La interpretación sigue en pie
Pese a este giro hacia la hostelería, Reyes no ha abandonado la interpretación. Continúa acudiendo a castings y mantiene intacta su intención de seguir adelante en la actuación
Su formación está vinculada al mundo audiovisual, con estudios en la New York Film Academy y experiencia en teatro, cortometrajes y largometrajes. Entre sus trabajos figura Balas y Katanas, donde dio vida a Andrei, un personaje relacionado con una banda mafiosa
En esta nueva etapa también cuenta con el apoyo de su madre, que ya ha pasado por el restaurante y ha elogiado el resultado. Mientras tanto, Alejandro trata de abrirse camino entre los fogones sin renunciar a los focos