Ricardo Rodríguez comenzó a imaginar historias mucho antes de convertirse en uno de los autores de algunos de los programas más vistos de la televisión argentina. A los seis años se escapaba de su casa para mirar televisión en la casa de una vecina, donde también recibía galletitas y leche chocolatada
La escritura fue, según recuerda, una forma de atravesar su timidez. Durante su infancia leyó a Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges y Julio Cortázar gracias a los libros que le prestaba un tío
Su primer trabajo fue un capítulo para Nosotros y los miedos, de Jorge Maestro y Sergio Vainman, aunque el unitario terminó antes de que pudiera realizarse. Su debut profesional llegó con Chispiluz, un programa infantil del viejo ATC
El primer encuentro con Carlos Calvo
Junto con Gustavo Barrios, Rodríguez buscó durante seis meses una oportunidad para presentarle un proyecto a Carlos Calvo. Aunque aquella propuesta no prosperó, el vínculo con el entorno del actor los llevó a trabajar con Luisina Brando en una serie de especiales para Canal 7
Después escribieron El mago, una novela protagonizada por Calvo, Chunchuna Villafañe y Patricia Palmer. La historia giraba alrededor de un hombre enamorado de una madre y su hija, pero no logró atraer al público y compitió con el programa de Susana Giménez
El fenómeno de Amigos son los amigos
La gran oportunidad apareció con la privatización de las emisoras, durante el gobierno de Carlos Menem. Gustavo Yankelevich asumió como gerente artístico de Telefe y convocó a Calvo para protagonizar una comedia. El actor, a su vez, llamó a Rodríguez y Barrios para escribirla
La dupla tomó como referencia la dinámica de Extraña pareja: un amigo mayor con comportamientos adolescentes y otro más joven, pero más maduro. Para acompañar a Calvo fue convocado Pablo Rago, que dejó Clave de sol antes de finalizar su contrato
Amigos son los amigos llegó a rozar los 56 puntos de rating. Debutó en 1990, permaneció tres años en Telefe y luego pasó un año por Canal 9, donde no obtuvo los mismos resultados. Por pedido de Yankelevich, Augusto Giustozzi, conocido como Gius, se sumó como autor para reforzar el trabajo de Rodríguez y Barrios
Grande Pá y un casting multitudinario
Para crear Grande Pá, el equipo adaptó Crecer con papá, una ficción realizada diez años antes. La nueva versión presentó a un padre viudo con tres hijas e incorporó un personaje interpretado por María Leal, además de una historia de amor que avanzaba a lo largo de la trama
Arturo Puig encabezó el elenco. Nancy Anka y Gabriela Allegue también fueron contratadas, pero faltaba elegir a la hija del medio. Una convocatoria emitida durante Amigos son los amigos reunió a una multitud en una sala de ensayos ubicada en un sótano de la calle Garay. La fila dio varias vueltas a la manzana y de ese casting salió Julieta Fazzari
El programa permaneció cuatro temporadas al aire y rozó los 60 puntos de rating. La popularidad del elenco complicaba las grabaciones en exteriores. Se trabajaba un día completo en el estudio de la calle Pavón 2444 y otro en la calle, mientras se intentaba controlar a los curiosos
La producción podía incluir entre cincuenta y sesenta escenas y extenderse durante doce o catorce horas. El director Víctor Stella comenzó a utilizar cámara en mano y seguía a los actores, incluso por las escaleras, para conseguir un ritmo más dinámico
Comedias, herencias y dibujos
Rodríguez también participó en Solo para parejas, donde debutó Pablo Echarri junto con Paola Krum y Eleonora Wexler. Durante ese ciclo terminó su sociedad creativa con Barrios, quien se incorporó a una novela dentro de Jugáte conmigo
Más tarde, Yankelevich le pidió que continuara Mi cuñado tras la muerte de su autor, Oscar Viale. Rodríguez aceptó trabajar con Ricardo Talesnik, a quien admiraba, y asumió la tarea como una forma de prolongar el legado de una comedia que consideraba especialmente completa
Con Talesnik desarrolló luego Mi familia es un dibujo, un proyecto que tuvo tres temporadas televisivas y tres películas. La producción solo podía incluir alrededor de un minuto y medio de animación por capítulo debido a sus costos y tiempos de trabajo. La ficción estaba dividida en cinco bloques y Dibu aparecía desde el final del tercero hasta el cierre. Disney participó en la distribución
Novelas que cambiaron de rumbo
Rodríguez escribió también Luna salvaje y Yago, pasión morena, emitidas al mediodía por Telefe. La primera comenzó con 12,8 puntos de rating, bajó a 8 durante su primera semana y luego, en apenas dos semanas, superó al noticiero
Yago, pasión morena se alejaba de la novela tradicional y se acercaba al western. La historia transcurría en las Cataratas del Iguazú y entusiasmó a Facundo Arana, quien hasta entonces venía de interpretar a un personaje vestido de traje en Muñeca brava
Otra experiencia decisiva fue Son de Fierro, producida por Pol-ka y emitida por Canal 13. La historia comenzó como una comedia y se transformó en drama porque no conseguía buenos resultados. María Valenzuela pasó a interpretar un personaje capaz de ser rechazado por el público y la novela terminó cerca de los 40 puntos de rating
La producción debió prolongarse porque los decorados de la ficción siguiente no estaban listos. Como Mariano Martínez tenía un viaje programado y no podía extender su permanencia, los autores decidieron matar a su personaje: Eleonora Wexler lo ahogó en una pileta cuando faltaban veinte capítulos para el final previsto. Al día siguiente, los teléfonos del canal recibieron numerosas quejas de espectadores indignados