Al Di Meola construyó una carrera sin pausas. Desde muy joven entró en la primera línea del jazz-rock, pasó por encuentros históricos con otros gigantes de la guitarra y sumó una discografía amplia, atravesada por discos de estudio, registros en vivo y búsquedas cada vez más personales
Ahora vuelve a Buenos Aires para presentarse el 12 y 13 de septiembre en La Trastienda, esta vez con un formato acústico junto al guitarrista Isaac Romagosa y el percusionista Sergio Martínez. El repertorio, adelanta, mezclará temas de distintos discos y también material nuevo
Un disco nacido en pandemia
Su trabajo más reciente, Twentyfour, quedó atravesado por el aislamiento sanitario. El guitarrista explica que varias de esas piezas fueron pensadas para tocarse en soledad, con una lógica de composición más concentrada y menos condicionada por giras, aeropuertos o entrevistas
Entre ellas aparece “Immeasurable”, una suite en tres partes que nació a partir del impacto que le produjo la explosión en Beirut. Para Di Meola, esa idea remite a algo imposible de medir, una magnitud que excede cualquier cálculo
También sostiene que el período del Covid lo empujó a escribir con más profundidad. Dice que, al reducirse las distracciones, pudo trabajar con mayor foco y llevar esas composiciones a otro nivel
El infarto y la conciencia del cuerpo
Hace tres años sufrió un infarto. Aunque asegura que no tuvo daños graves, la experiencia le cambió la relación con la propia fragilidad. Reconoce que, desde entonces, piensa con más frecuencia en la muerte y en la posibilidad de otro episodio
En su caso, atribuye el problema a una condición hereditaria. Por eso sigue con medicación y con la expectativa de que su salud se mantenga estable. Lo que más lo sorprendió, cuenta, fue que el episodio lo encontrara en un momento en el que se sentía fuerte y saludable
La cocina como herencia familiar
La otra gran influencia de su vida es doméstica. Di Meola recuerda a su madre italiana haciendo pasta desde cero y habla de esa educación del gusto como una extensión de su manera de entender la música: probar, ajustar, buscar equilibrio entre los ingredientes
De esa idea nació Casa Di Meola, un proyecto que combina gastronomía, conversación y música en su casa. La propuesta surgió durante la pandemia, cuando comenzó a cocinar frente a la cámara y recibió interés de personas que querían vivir la experiencia en persona
El formato incluye una cena de varios pasos, charla con el músico, vinos y champán, y un concierto privado al final. Lo que empezó casi como una broma terminó convertido en una actividad sostenida en Nueva Jersey y también en Capri
La música que habla al corazón
Al mirar hacia atrás, el guitarrista recuerda su juventud como una etapa de dedicación total al instrumento, sin responsabilidades familiares ni obligaciones que le distrajeran del estudio y los conciertos. Para él, esa fue una época decisiva para formar su voz
También insiste en una idea que atraviesa toda su trayectoria: la música puede decir lo que las palabras no alcanzan. Sostiene que la composición tiene una fuerza emocional mayor que la improvisación y que el verdadero mérito de una obra es conmover hasta el punto de despertar recuerdos, nostalgia o lágrimas
Piazzolla, una influencia decisiva
En sus conciertos porteños no faltará Piazzolla. Di Meola asegura que lo interpreta siempre y que la relación con esa música transformó su manera de pensar la composición
Según explica, aprendió a sentir el ritmo con una pulsación más latina, entre La Habana y Buenos Aires, y no con la rigidez de una estructura europea. Dice que el bandoneonista le mostró un camino más emocional, menos cerebral, en un momento en que buena parte del jazz-fusión se alejaba de ese centro afectivo
También recuerda que Piazzolla le escribía cartas y le reconocía su trabajo. Para Di Meola, esa relación fue decisiva: le cambió la forma de escuchar, escribir y buscar una música que vuelva a tocar el corazón