En Ushuaia, Nelson Ginter y su esposa, María Alejandra Pirchio, sostienen una producción avícola marcada por el clima extremo de Tierra del Fuego. El matrimonio tiene 115 gallinas distribuidas entre su vivienda y un terreno ubicado en Punta Paraná, a 82 kilómetros de la ciudad
Ginter llegó a la provincia en 1989, después de pedir un traslado laboral desde la empresa estatal Entel. Tras pasar por Telefónica y regresar por un tiempo a Buenos Aires, volvió al sur en 2011. Durante 14 años trabajó como camionero antes de jubilarse
Una producción que cambia con las estaciones
Su vínculo con la avicultura comenzó entre 1991 y 1992, cuando empezó a criar gallinas comunes como pasatiempo. Con el tiempo, incorporó aves ponedoras provistas por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria: primero diez, luego 25 y más tarde 60
La producción llegó a reunir 160 aves, pero el crecimiento urbano y los problemas ocasionados por el agua redujeron el espacio disponible. Actualmente, la falta de lugar es uno de los principales límites para ampliar la actividad
Durante el verano, Ginter lleva la mayor parte de las gallinas a Punta Paraná, donde pueden permanecer al aire libre. En invierno, en cambio, las regresa a Ushuaia porque el terreno no cuenta con calefacción y los huevos pueden congelarse y romperse
En la ciudad, el productor utiliza iluminación artificial y retira los huevos varias veces al día. También debe renovar el agua de los bebederos para impedir que se congele y cubrir el suelo con viruta para reducir el impacto del viento frío
Una genética desarrollada para el sur
Las gallinas adaptadas a las bajas temperaturas fueron desarrolladas a partir de cruces realizados por el INTA en sus laboratorios de Pergamino. La selección combinó aves resistentes con ejemplares de la raza Araucana
Ese origen explica también una particularidad de la producción: tres de las gallinas ponen huevos de tonalidades azuladas. El resto de la parvada está compuesto por aves adaptadas y gallinas criollas
Alimento más caro y clientes gastronómicos
El traslado de alimento hasta la isla encarece el costo de producción. Una bolsa de 25 kilos que ronda los 17.000 pesos en la provincia de Buenos Aires puede alcanzar los 35.000 pesos en Ushuaia. Las 115 gallinas consumen aproximadamente dos bolsas cada dos días
A pesar de los costos y de la escala limitada, Ginter comercializa cerca de 22 maples por semana. La clientela llegó principalmente por recomendación y actualmente sus huevos son utilizados por los restaurantes Kalma Restó y Crujiente, vinculados a la gastronomía de vanguardia fueguina