Este domingo, en Austin, Andrea Kimi Antonelli tendrá su primera oportunidad de convertirse en el campeón más joven de la historia de la Fórmula 1. El italiano, de 20 años, fue formado por Mercedes desde sus días en el karting

Cincuenta años atrás, otro campeonato quedó atrapado entre la lluvia, la rivalidad y las decisiones límite. El Gran Premio de Japón de 1976, disputado en Fuji, cerró una temporada que enfrentó a James Hunt, de McLaren, y Niki Lauda, de Ferrari

Un duelo condicionado por el accidente

Lauda llegaba a Japón con tres puntos de ventaja y todavía arrastraba las consecuencias del grave accidente sufrido en Nürburgring. Había reaparecido 42 días después en Monza, con vendajes y heridas sin cicatrizar, para defender el título obtenido el año anterior

Hunt contaba con un McLaren M23 equipado con motor Cosworth, que mostraba un rendimiento superior en la parte final de la temporada. Antes de los entrenamientos, su equipo incluso montó falsas protecciones para hacer creer a Ferrari que el asfalto del circuito se estaba deteriorando. Lauda detectó la maniobra y Ferrari intentó reproducirla, hasta que McLaren retiró el dispositivo y dejó en evidencia el engaño

El pacto antes de la largada

El monzón convirtió Fuji en una pista anegada, con viento cambiante, lluvia intensa, niebla y una visibilidad mínima. Mario Andretti, portavoz de los pilotos, sostuvo que no estaban dadas las condiciones para largar

La dirección de carrera, sin embargo, insistió en cumplir con el programa previsto. La presión también llegó desde la organización de la Fórmula 1, interesada en evitar pérdidas económicas y respetar los compromisos televisivos

Después de dos postergaciones, Hunt, Lauda y Emerson Fittipaldi aceptaron iniciar la competencia con la posibilidad de detenerse si la pista seguía siendo peligrosa. La carrera estaba pactada a 73 vueltas, pero el acuerdo entre los pilotos comenzó a deshacerse apenas se apagaron las luces

Lauda cumplió y Hunt siguió

Lauda largó tercero y, después de dos vueltas, ingresó a boxes. Consideró que su vida valía más que el campeonato y rechazó la sugerencia de justificar el abandono con una supuesta falla mecánica

También se detuvieron Larry Perkins, Carlos Pace y Fittipaldi, mientras otros pilotos continuaron. Lauda quedó expuesto a las críticas, aunque dentro de Ferrari defendieron su decisión como el cumplimiento de un compromiso asumido en una situación peligrosa

La lluvia finalmente cedió y la pista comenzó a secarse. En la vuelta 32, Lauda abandonó el circuito en un Rolls-Royce junto con su esposa, Marlene, y se dirigió al aeropuerto

Una remontada para el campeonato

Hunt tuvo sus propios problemas. Brambilla hizo un trompo cerca de él y, en la última curva, el McLaren sufrió la rotura de un neumático desgastado por el uso sobre el asfalto seco. El británico entró a boxes y sus mecánicos cambiaron las cuatro ruedas en 20 segundos

La remontada terminó con Hunt en el tercer puesto, resultado que le otorgó los cuatro puntos necesarios para consagrarse campeón. Lauda conoció el desenlace cuando estaba a punto de abordar su vuelo

Con los años, ambos conservaron una relación de respeto. Hunt admitió que quería ganar, pero también entendía la decisión de su rival. Lauda, por su parte, consideró que aquella valoración fue una de las expresiones más afectuosas que recibió de un adversario

Hunt dejó la Fórmula 1 dos años y medio después, tras el Gran Premio de Mónaco. Lauda fue tricampeón mundial y se retiró en 1985, precisamente con McLaren, el equipo que había presionado a Hunt para continuar en Fuji