Saúl “Canelo” Álvarez volvió a ser campeón mundial supermediano del CMB. El mexicano derrotó por decisión unánime al camerunés Christian Mbilli en el Kingdom Arena de Riad
Las tarjetas marcaron 115-112, 116-111 y 117-110. Mbilli perdió así el título y también su invicto, después de disputar su 34.ª pelea profesional
Álvarez impuso su experiencia mediante desplazamientos precisos, esquives y golpes de contraataque. Su rival mantuvo una actitud ofensiva, pero no encontró suficientes variantes para comprometer el dominio del mexicano
Con 36 años, el campeón llevó su registro a 64 triunfos, incluidos 39 por nocaut, 3 derrotas y 2 empates. La victoria también le permitió recuperar parte de la confianza perdida en sus presentaciones recientes
El combate se desarrolló en un contexto de tensión regional. Según el relato del episodio, las amenazas de bombas y drones obligaron a mantener la atención sobre posibles ataques, con pronósticos que se actualizaban cada treinta minutos. Riad había sufrido el bombardeo de su aeropuerto el 13 de septiembre, con un saldo informado de 14 muertos y 300 heridos
El evento contó con una bolsa cercana a los 100 millones de dólares para Álvarez. La pelea fue presentada como una de las principales actividades que continuaron durante el gobierno del rey Saúd
Una victoria con significado personal
Después del combate, Álvarez explicó que su familia no viajó a Riad por razones de seguridad. También contó que su esposa le había pedido regresar con el cinturón, y agradeció la influencia de su entrenador original, “Chepo” Reynoso, y de Eddy Reynoso, integrante actual de su esquina
El mexicano dijo que Mbilli fue un oponente duro, aunque consideró que insistió demasiado con golpes dirigidos a su cabeza. Sobre su futuro, señaló que primero quiere descansar y que todavía no definió cuál será su próxima pelea
El regreso de una figura central del boxeo
El triunfo sostuvo la vigencia de Álvarez como una de las grandes atracciones del boxeo, aun cuando ya no aparece entre los principales candidatos al mejor púgil del momento. Su veteranía resulta evidente, pero su técnica y capacidad de convocatoria siguen presentes
La relación entre boxeo, poder y conflictos armados también tuvo antecedentes históricos. Max Schmeling fue enviado como paracaidista a Grecia en 1941, mientras Joe Louis participó en actividades de campamentos militares estadounidenses antes del desembarco de Normandía en 1944
En tiempos más recientes, los boxeadores ucranianos Olexsandr Usyk y Vasyl Lomachenko expresaron apoyo presencial a tropas de su país durante la guerra con Rusia. En el caso de Álvarez, el combate en Riad estuvo atravesado por la seguridad, el dinero y la necesidad deportiva de recuperar la corona