Camila Galante volvió a repasar el recorrido de una relación que empezó muy temprano y que, con los años, atravesó mudanzas, desafíos y la exposición propia de la vida pública. Hoy, instalada otra vez en la Argentina junto a Leandro Paredes, reconstruyó el camino que los llevó a formar una familia con Victoria, Giovanni y Lautaro
Un flechazo en la infancia
Todo comenzó cuando eran chicos. Paredes tenía ocho años y Galante, dos más. El fútbol los cruzó por la relación del futuro jugador con Ramiro, hermano de ella, y desde entonces empezó una cercanía que se volvió parte de la rutina familiar
Con el paso del tiempo, el vínculo fue tomando forma. Él ya daba señales claras de lo que sentía y ella recuerda que el interés era evidente para todos. Hubo miradas, silencios y una espera larga hasta que la historia se animó a dar el paso definitivo
El primer beso y el noviazgo en secreto
El primer beso llegó de manera espontánea, después de una salida al supermercado. Más tarde, una charla y una película terminaron de confirmar lo que ambos venían sintiendo. Empezaron a salir en silencio, por vergüenza a lo que pudieran decir sus familiares y amigos, y recién un tiempo después hicieron pública la relación
También hubo una advertencia famosa de Ramiro, que dejó en claro el cariño y la protección por su hermana. La anécdota quedó instalada como parte del folklore íntimo de una historia que creció al mismo ritmo que ellos
Una vida entre ciudades y tres hijos
La relación se consolidó cuando Paredes dio sus primeros pasos en Boca y luego continuó su carrera en Europa. La pareja vivió en Roma, Verona, Empoli, San Petersburgo, París, Turín y nuevamente Roma, en una etapa marcada por cambios constantes y nuevos desafíos
En ese recorrido nacieron sus tres hijos: Victoria, en 2013; Giovanni, en 2016; y Lautaro, en 2025. Con cada mudanza, la familia se reorganizó y acompañó el recorrido profesional del futbolista, hasta su regreso a Boca Juniors a mediados de 2025
La intimidad detrás de la exposición
Galante también habló del costado menos visible de una vida ligada al fútbol: la distancia, la soledad y la presión de estar bajo la mirada pública. Contó que muchas veces todo parece más simple desde afuera, pero que detrás hay renuncias y momentos difíciles
Con el tiempo, además, debieron convivir con rumores y versiones que la propia Galante desmintió públicamente. Aun así, la pareja sostiene un vínculo que ya lleva 16 años y que, según ambos, se apoya en la confianza, el afecto y la familia que construyeron juntos
Hoy, de vuelta en el país y con Paredes nuevamente en Boca, la historia que empezó en la infancia encontró una nueva etapa. Entre la memoria de aquellos primeros encuentros y la vida que comparten con sus tres hijos, la pareja sigue escribiendo un relato que creció con ellos