Boca cambió de escenario en apenas seis meses. Después de quedar eliminado en los octavos de final del Apertura y en la fase de grupos de la Copa Libertadores, el equipo recuperó competitividad y llegó al tramo decisivo del año con posibilidades de conquistar un título y seguir avanzando en las demás competencias
Un entrenador con margen para decidir
El regreso de Rodolfo Arruabarrena fue uno de los principales factores de la transformación. El técnico ya conocía el club por su recorrido como futbolista y por su primera etapa como entrenador, en la que consiguió dos títulos
Desde su llegada, buscó establecer una autoridad clara y obtuvo una libertad de trabajo que pocos de sus antecesores habían tenido. Participó en la elección de los refuerzos y armó el equipo sin priorizar los antecedentes de los jugadores ni el dinero invertido en ellos
Un equipo reconocible y refuerzos puntuales
Arruabarrena encontró una formación estable y construyó una identidad basada en la tenencia de la pelota, la vocación ofensiva y la intención de competir en cualquier estadio. El proceso también tuvo momentos de fortuna, como las definiciones por penales ante O’Higgins y Vélez, además de triunfos sobre la hora frente a Lanús, Racing, Vasco da Gama e Independiente
El mercado de pases aportó soluciones en sectores específicos. Álvaro Montero llegó para el arco y Raúl Lozano para el lateral derecho. En ataque, Adam Bareiro debía competir por el puesto con Miguel Merentiel mientras se recuperaba. El entrenador también pidió un defensor central, pero esa posición no fue reforzada y el club incorporó a Sebastián Villa
Trabajo físico, confianza y crecimiento interno
Durante la pretemporada en Ezeiza, el cuerpo técnico preparó al plantel para un semestre exigente, trabajó sobre el estado anímico del grupo y comenzó a instalar la idea de juego. Gustavo Roberti tuvo un papel relevante en la preparación física y en la recuperación emocional de los futbolistas
La mejoría no dependió de una renovación completa. Leandro Paredes continuó en el plantel, el mediocampo mantuvo buena parte de sus nombres y varios jugadores cuestionados meses atrás se volvieron importantes. Facundo Herrera y Leonel Flores aportaron juventud, mientras Milton Delgado, Lautaro Di Lollo, Santiago Ascacibar, Merentiel y Paredes elevaron su influencia en distintas zonas del campo
Boca no necesariamente defendió mejor: recibió más goles que durante el primer semestre. Sin embargo, ganó peso ofensivo, sumó variantes para llegar al gol y encontró más recursos para resolver partidos cerrados
Los resultados modificaron el clima
La confianza también cambió. La remontada ante Vasco da Gama en Brasil, definida con un gol de Paredes en el final, se convirtió en una de las principales muestras de carácter. El triunfo frente a River reforzó el vínculo con una hinchada que volvió a sentirse representada por el equipo
A falta de una fecha, Boca suma 30 puntos bajo la conducción de Claudio Ubeda y otros 30 con Arruabarrena. Iguala a Argentinos Juniors, pero tiene una diferencia de gol de +22 contra +12, una ventaja que lo deja cerca del título
Si derrota a Defensa y Justicia este sábado en la Bombonera, Boca será campeón. Rosario Central, un punto por detrás, solo podrá consagrarse si vence a Estudiantes de Río Cuarto y ni Boca ni Argentinos Juniors consiguen una victoria
El equipo también puede terminar primero en el Grupo A, está a tres puntos de Instituto y ya aseguró sus lugares en los playoffs del Clausura y en la Copa Libertadores del próximo año. Es el cuarto conjunto más goleador del torneo, con 23 tantos; el segundo que menos recibió, con 14; y, junto con Vélez, el que menos perdió, con una sola derrota, por 3-0 ante Riestra en la primera fecha
La recuperación todavía necesita un título
Arruabarrena insiste en que los buenos resultados no alcanzan si no se transforman en títulos. El rendimiento, las victorias y el respaldo de los hinchas modificaron por completo el ambiente de un club que seis meses atrás atravesaba una crisis
La primera oportunidad para confirmar el cambio llegará este sábado. Después de un semestre de modificaciones profundas, Boca quedó a un paso de comenzar a coronar su recuperación